Aprobado el proyecto de restauración y remodelación del trono del Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad

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En la noche del pasado viernes 18 de febrero, el Cabildo de hermanos en sesión extraordinaria ha aprobado por unanimidad el proyecto de restauración y remodelación del trono procesional del Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad.


En el único punto tratado, nuestro hermano D. Francisco Sánchez ha explicado de manera cronológica la historia del trono, datado en los principios de los años 50 del pasado siglo, y su evolución hasta el día de hoy. Tras finalizar el marco histórico, se ha presentado el proyecto de restauración de las piezas existentes, además de completar y aportar al trono un discurso más enfocado a la sagrada imagen y a nuestra hermandad.


Tras esta exposición, se han mostrado los diferentes bocetos y dibujos facilitados por los talleres de Raul Trillo y Salvador Lamas, los encargados de ejecutar dicho proyecto en los próximos años.


Tras la culminación de la remodelación y ejecución del palio de Nuestra Señora de los Dolores, nuestra hermandad comienza este proyecto de gran envergadura y que, con el trabajo y colaboración de hermanos y devotos, se irá realizando por fases hasta recuperar el esplendor del trono barroco y conseguir un conjunto emblemático para nuestra Cofradía, nuestro barrio y nuestra Semana Santa.


A partir del próximo lunes, apertura de nuestra oficina en horario de 18.30 a 21.30 horas, todo aquel que desee colaborar con dicho proyecto, puede hacerse hermano benefactor o dejar su donativo si así lo desea.


RESEÑA HISTÓRICA DEL TRONO PROCESIONAL DEL SANTÍSIMO CRISTO DE HERMANDAD Y CARIDAD



En 1950, la Junta de Gobierno de la Cofradía del Cautivo, trata la idea de dotar a la Virgen de la Trinidad de un nuevo trono cuyo diseño se basara en las capillas de las sillería del coro de la Catedral de Málaga, proyecto que hubo de abandonarse por falta de recursos . No es hasta 1952, con el mandato de Enrique Enriquez Arias como Hermano Mayor,  que la Junta de Gobierno de la Cofradía encargara al tallista Pedro Pérez Hidalgo la hechura de un trono para su titular mariana, adoptando la idea de la Junta anterior. A este proyecto se le comenzaría a conocer popularmente como “el trono catedralicio”. 

En la Semana Santa de 1953 se estrenan dos arbotantes delanteros, las ménsulas de las esquinas, la peana de la Virgen y las cabezas de varal, cubriéndose el cajillo provisionalmente de flores, y colocando una capilla en el frontal con un calvario de factura seriada. Pero en este mismo año se produce una modificación del proyecto original, firmándose un nuevo contrato y reduciendo el número de capillas a 10, en lugar de las 16 originales y ya no se elude a ninguna inspiración hacia la sillería de la Catedral.

El 4 de marzo de 1957, tras varios años con el proyecto paralizado, la Hermandad formaliza un nuevo contrato en con los artistas Rafael Reigal Guerrero y Victoriano Pérez Aranda. En dicho compromiso, se acuerda la realización de los dos arbotantes traseros, la parte de talla de la parte trasera del cajillo, las dos cartelas centrales laterales y los moldurones de los costados, estrenándose ese mismo año el frontal terminado y dorado, así como las cartelas y los arbotantes. La labor de dorado fue realizada por Miguel Rosa.

 

No es hasta 1958 cuando el trono procesionará completamente terminado. El hecho de que Enrique Enriquez quisiera equipar la calidad artística del mismo al de Jesús Cautivo motivó la incorporación de importantes mejoras en este año. El trono iba rodeado por treinta columnas salomónicas, con guirnaldas, que intercaladas entres las cartelas, y con remate general de una hermosa crestería, dando empaque y belleza extraordinaria al conjunto. Se completa el conjunto de cabezas en relieve de apóstoles sobre algunas cartelas. 

Los trabajos no acabarían aquí, puesto que en 1959 los apóstoles fueron sustituidos por 10 capillas con imágenes de Vírgenes, instalándose también unos nuevos ángeles alados en la cartela frontal, quedando por fin concluido el trono.

No es hasta 1972 en que el trono es adquirido por nuestra hermandad, año en que la Virgen de la Trinidad estrenará el nuevo trono de orfebrería del artista Juan Casielles del Nido.

A modo de curiosidad, este trono vendría a sustituir a uno de menor tamaño en el que también había trabajado el artista Victoriano Pérez Aranda a principios de la década de los años 60 del pasado siglo y en el que también se presentaban juntos los Sagrados Titulares. 

En este año, el trono llegó a procesionar en su totalidad, incluidos los arbotantes, aunque a partir de 1973 serían sustituidos por los del trono anterior, incorporándose también otros elementos ornamentales del mismo como las cabezas de varal.

Al no disponer de un espacio estable en el que poder guardar el trono, este era desmontado y montado para cada salida procesional, lo que ocasionaba que la conservación de las las distintas partes no siempre se hiciera en las mejores condiciones y permitía distintas variaciones en su montaje para cada Viernes de Dolores, al igual que debido al excesivo peso del mismo, el trono fue perdiendo el tamaño inicial, viéndose reducido en sus dimensiones.  

Durante los primeros veinte años de esta obra en nuestra hermandad, y provocado por las distintas vicisitudes y necesidades que se planteaban en cada momento, la estructura del trono se ha ido alejando de su diseño original, aunque siempre ha mantenido un estilo reconocible.

Cabe destacar una única restauración realizada por nuestra hermandad fue en 1995, en la que un grupo de hermanos y miembros de la Junta de Gobierno de la Cofradía, liderados por el que era Hermano Mayor, D. Emilio Martín, llevaron a cabo diversas labores de reparación de piezas y cartelas y reestructuración y dorado del cajillo. 

En estos trabajos se intentó acercar de nuevo al origen, buscando siempre mantener el estilo y eliminando aquellas piezas que rompían con la estética con la que fue creado. Del mismo modo, y para adecuar su diseño a un “Trono de Cristo”,  se le añadió la capilla en parte la trasera para la colocación de una imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga, y los cuatro hachones que hoy en día procesionan en el mismo, que si bien complementan al conjunto, carecen de la calidad y barroquismo del resto de piezas.

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Trono de la Virgen de la Trinidad en 1958