Una “reverendísima y purpurada” visita

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D. Antonio García y García, Obispo de Tuy

Durante las primeras décadas del S. XX, Puerto de la Torre era un lugar que mezclaba lo rural y lo burgués, siendo un punto de acogida para todos aquellos malagueños que o bien necesitaban de sus aires y aguas para curarse de alguna de sus dolencias o bien querían utilizarlo como refugio para pasar unos días de retiro y descanso.

Entre estos últimos hay ejemplos muy conocidos, como el del Cardenal Herrera Oria, tan importante hospedaje, que incluso está recogido en los propios archivos de la Cofradía. Pero hay otro más, que aún siendo menos popular en la memoria de nuestros vecinos más mayores, no pasó desapercibido a los distintos diarios locales e incluso a otros de tirada nacional como ABC o La Vanguardia.

Estamos hablando del caso de D. Antonio García y García, Obispo de Tuy (Pontevedra), que, quizás buscando la mejora de la enfermedad de asma que padecía, se albergó en la finca que D. Nicolás Montero, Beneficiado de nuestra Catedral, tenía en nuestra barriada.

D. Antonio había sido Canónigo Penitenciario de la Catedral de Málaga desde 1919, y aunque su nombramiento como Obispo de Tuy se realizó en 1929, no fue hasta el 26 de mayo de 1930 cuando se realizó su Consagración en la Catedral de Málaga por el Nuncio de S. S. Monseñor Tedeschini y actuando de padrinos el Dr. D. José Gálvez Ginachero y su esposa Dña. María Moll Sampelayo.

Cuentan las crónicas de la época que el Obispo decidió pasar una temporada de descanso en Puerto de la Torre, llegando a nuestra ciudad el 10 de Enero. Durante su estancia se produjo un continuo desfile de distintos miembros de la sociedad y el clero malagueño que pretendían visitarlo. Podemos citar varios ejemplos, como la visita oficial que la  propia Diputación de Málaga hizo al Prelado, o la de la Junta de Gobierno de la Archicofradía de la Expiración, pero  no podemos dejar de mencionar a los niños y niñas de los colegios nacionales de Puerto de la Torre, que guiados por sus profesores D. José Villegas Mignorance y Dña. Juliana González, no quisieron perder la oportunidad de conocerlo.

Cuenta el Diario La Unión Mercantil, el 22 de Enero de 1931, que los alumnos cantaron algunos himnos religiosos, quedando D. Antonio muy agradecido por la visita de los inocentes niños, y que tras el acto, D. Nicolás Montero acompañó a la comitiva a la Iglesia en construcción, explicando con todo lujo de detalles, las hermosuras de las que dispondría tras su finalización. Narra también, que esta infantil visita acabó ante el Santísimo Sacramento en el Convento que las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones tenían en nuestro barrio.

Tres semanas después, el 15 de febrero, el Obispo partió rumbo a POntevedra en el tren expreso, siendo despedido por el Gobernador Civil de Málaga, el General Queipo de Llano.

                                                                                   

                                                                                       Francisco Manuel Sánchez Jiménez